Acerca de estos dos deportes
De todos es conocido que debido a la situación geográfica de nuestra isla y al hallarse nuestro municipio en la costa Este de la misma, las condiciones de viento de que gozamos durante todo el año son privilegiadas.
Estas dos modalidades de navegación ofrecen dos aspectos similares, pero a la vez diferentes, puesto que aunque se trata de utilizar la fuerza del viento para desplazarse, en el primer caso, precisamos de una plancha mayor en la que el diseño de la misma juega un papel crucial, mientras que en el segundo caso la plancha o vehículo en el que nos deslizamos es de unas dimensiones mínimas.
En sí ambos deportes, indiferentemente de si nos propulsa una vela o una cometa de tracción, ofrecen la misma maravillosa sensación de velocidad y deslizamiento unidas al hecho de desplazarnos en una gran amplitud de espacio y en la ausencia de obstáculos. eso es en pocas palabras quizás, para nosotros, navegantes del viento, la definición mas característica de lo que es el mar, el mayor espacio del que disponemos sin que ningún obstáculo se interponga en nuestro camino.
Se podría decir de alguna manera que en el windsurf nos encontramos con la velocidad mientras que en el kitesurf es mas bien la sensación de volar; en cualquier caso y sea cual fuere el resultado de nuestra elección, una cosa es bien segura, habremos pasado a otra dimensión, la del deslizamiento sin motor, la de ser nosotros mismos parte del mismo chasis del vehiculo, la de sentir como la fuerza del viento, a través de nuestro propio cuerpo como hilo conductor entre vela/cometa y plancha, nos hace parte viviente del mismo objetivo, del mismo movimiento que producimos.
En el mar, al navegar en la conjunción como ser vivo, directamente con las fuerzas de la naturaleza dejamos atrás un poco el animal terrestre que en realidad somos, y así mismo, atrás se quedan nuestros problemas y nuestras preocupaciones, el estrés de la vida moderna, los ruidos de la civilización, el tráfico, las calles, las cosas, toda la tecnología que nos rodea y acompaña a diario, etc. ¡Claro! sólo durante un rato, pero, aun así, cuando navegamos no hay atrás, sólo adelante, sólo hay lo que la proa de nuestras planchas va alcanzando, a cada instante.
Es como un viaje hacia ninguna parte en concreto, sólo hacia adelante, hacia la euforia que nos da el desplazarnos deslizándose, casi sin ni tocar el agua, de volar ... en esa casi borrachera de velocidad o ... como cuando inicias el salto y te sigues desplazando por el aire ... y un poco más aún ...
Desde estas cuantas líneas queremos ofrecerte que te unas a nosotros, a los que ya navegamos, en cualquiera de las dos disciplinas, da igual cual, elige según tu gusto. Lógicamente, al tratarse ésta de una escuela deportiva tenemos el beneficio de acceder a unas clases por apenas una fracción de su precio real de mercado.
Contágiate de la alegría de vivir y de la energía que te va a aportar el dar este paso, el de vivir plenamente el mar y los deportes de deslizamiento el de unirte al colectivo que ya los practica, el de hacer nuevas amistades dentro de un marco de libertad, de amplitud de espacios, de camaradería y deportividad, únete a la vida sana y a la inigualable magia de navegar.
